Hoy, en el corazón de Génova, un grupo de vecinos se ha hecho escuchar. Santi Menéndez Rosselló, vicepresidente de la asociación de vecinos de Sa Rota, ha denunciado con preocupación las consecuencias que están provocando las obras en un solar justo al lado de la Unidad Básica de Salud (UBS) Génova en Palma. Desde que comenzaron el 29 de septiembre y aún no han terminado, la situación para los usuarios del centro se ha vuelto complicada.
Un servicio sanitario comprometido
Las obras están afectando seriamente el funcionamiento del centro. La empresa encargada no puede trabajar por la tarde y eso ha hecho que los ruidos y temblores sean una constante, dificultando así el acceso a una atención sanitaria adecuada. Como resultado, se tomó la decisión de trasladar la actividad asistencial al Centro de Salud Sant Agustí hasta que todo vuelva a la normalidad.
Pero este traslado no es precisamente lo que los vecinos esperaban. «El problema principal es cómo llegar hasta Calanova en autobús», explica Menéndez. No es solo cuestión del trayecto; es lo que implica: «El autobús pasa cada media hora y está muy mal conectado». En plena temporada alta, esa espera puede llegar hasta los 45 minutos. Y claro, ellos no entienden por qué se eliminó el bus número 5 que pasaba por Génova. Ahora, dependen casi exclusivamente de un único autobús para atender a toda la población local y también a los turistas que inundan la zona.
Y por si fuera poco, hay otra dificultad añadida: la distancia entre la parada del bus y el centro médico. Para acceder al servicio hay que caminar mucho desde Son Toells hasta allí; son unos buenos 15 minutos a pie. ¡Menuda odisea para alguien que necesita asistencia médica!

