El martes se vivió un momento decisivo para Palma, cuando la Gerencia de Urbanismo aprobó la prohibición de nuevas plazas de alquiler turístico en cualquier tipo de vivienda. La medida es parte de una modificación del Plan General de 2023 que busca frenar el monocultivo turístico que tanto ha afectado a nuestra ciudad.
Un cambio necesario para el futuro
Según datos del Consistorio, actualmente hay 4.473 plazas de estancias turísticas repartidas en 632 inmuebles. Sin embargo, este número ya no podrá aumentar, y con suerte, comenzará a disminuir. ¿Cómo? Con esta nueva normativa se cerrarán las puertas a la renovación de los ETV no permanentes y se impedirá cualquier traslado o reubicación de las plazas existentes. Así, Palma se declara como un espacio no apto para esta modalidad comercial.
El alcalde Jaime Martínez dejó claro su compromiso: “Prohibir el alquiler turístico en la ciudad es clave para mejorar la calidad del destino y combatir la oferta ilegal”. Y esto no acaba aquí; junto a esta medida se planean otras iniciativas como suspender la apertura de nuevos albergues o limitar los party boats en el Paseo Marítimo.
Desde el Consistorio también han mencionado acciones complementarias como reforzar la presencia policial en Playa de Palma y crear un Centro de Control Demográfico y Turístico. Todo ello forma parte de una estrategia más amplia para cuidar nuestra ciudad y hacerla más habitable tanto para residentes como para visitantes.

