El famoso Café A Tres Bandas, situado en la plaza Barcelona de Palma, anuncia su traspaso, marcando el fin de una era para muchos mallorquines. Este local ha sido, durante más de tres décadas, un punto de encuentro emblemático, que ha destacado no solo por su oferta gastronómica, sino también por su rica programación cultural.
Una década de cultura y creatividad
Magdalena Cantalapiedra, quien ha estado dirigiendo el café durante los últimos doce años, decidió dar el paso de traspasar el negocio debido a la necesidad de un tiempo personal y familiar. «Necesito descansar un poco, vivir mi vida fuera de aquí», confiesa Cantalapiedra. Este establecimiento ha sido un auténtico trampolín para artistas emergentes, albergando actividades musicales, teatrales, presentaciones de libros e incluso noches de micrófono abierto.
A pesar de que el local seguirá abierto, Cantalapiedra se enfrenta a una dura despedida. «Son muchos años, esto es como una ruptura, un duelo que tengo que pasar», comenta con emotividad. Desde la pandemia, han sido numerosos los retos enfrentados, incluyendo la dificultad económica que ha llevado a la actual dueña a gestionar el negocio sola tras la salida de su socio.
El futuro del Café A Tres Bandas pende de un hilo. Cantalapiedra aspira a encontrar a alguien que continúe con el proyecto en su esencia original. «El próximo propietario debe tener total libertad para llevar adelante sus ideas», añade.
Con una riqueza cultural que ha sido parte intrínseca de este café, se han realizado actividades variadas como La Subversiva, un evento mensual de micrófono abierto que ha hecho del lugar un espacio donde la comunidad puede expresar su creatividad. El café, con su billar y su ambiente acogedor, se despide dejando un legado imborrable en la ciudad.