El pasado martes, en una noche que podría haber pasado desapercibida, Argentina se convirtió en el escenario de una salida digna de película. La Dirección Nacional de Migraciones del país confirmó que Flávio Bolsonaro, excandidato presidencial brasileño, cruzó la frontera desde Brasil junto a su familia, desembarcando en la provincia de Misiones. No pasó mucho tiempo antes de que abordaran un vuelo privado con rumbo a Ecuador.
Un camino lleno de sombras
A las 22:50 horas, Flávio y los suyos llegaron al Puente Internacional Tancredo Neves, el paso que conecta Foz do Iguaçu con Puerto Iguazú. Acompañado por Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro y sus hijas Carolina y Luiza, el grupo se presentó ante las autoridades migratorias sin contratiempos. Todos tenían sus papeles en regla; ¿pero quién puede decir lo mismo cuando se trata de huir?
Tan solo 40 minutos después, a las 23:30 horas, estaban ya volando hacia Guayaquil. Aunque oficialmente su destino era Ecuador, voces cercanas al entorno político brasileño comenzaron a especular sobre una posible llegada a Estados Unidos. El diputado Mauricio Marcon dejó caer la bomba: «Flávio busca exiliarse allí para denunciar el régimen impuesto por Lula».
Mientras tanto, en la Casa Blanca, Donald Trump no se mostró indiferente ante la situación. «Estaría de acuerdo», afirmó con una sonrisa cuando le preguntaron sobre acoger a Flávio en Estados Unidos. Este guiño del presidente estadounidense parece abrir las puertas para que su familia obtenga visados y aterrice en suelo norteamericano.
Poco antes de esta fuga orquestada, la Policía Federal brasileña había anulado los pasaportes de Flávio tras expirar el plazo dado por el juez Alexandre de Moraes para entregarlos. Todo esto ocurre mientras se desarrolla una investigación por presunto blanqueo de capitales relacionado con casas de apuestas.
No olvidemos que esta historia no es nueva; su hermano Eduardo también ha seguido un camino similar al estar prófugo en EE.UU., mientras su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, enfrenta arresto domiciliario tras ser condenado por intentar dar un golpe de Estado. Un auténtico culebrón familiar donde cada capítulo deja más preguntas que respuestas.

