MADRID, 16 Oct. (EUROPA PRESS) – Este viernes, mientras el sol apenas comenzaba a asomarse sobre Varsovia, un hombre armado con un cuchillo decidió atacar a una agente de Policía que estaba haciendo su trabajo, vigilando una protesta pacífica frente a la sede del Tribunal Constitucional. La situación se tornó caótica y, tras el ataque, la mujer tuvo que ser hospitalizada, mientras que el agresor fue reducido y puesto bajo custodia.
La Policía de Varsovia no tardó en hacer público un comunicado para aclarar los hechos y defender a sus agentes de las acusaciones que surgieron en algunos medios. Ellos habían sido desplegados allí precisamente para velar por la seguridad de todos los manifestantes. Según relatan, vieron a un individuo cuyo comportamiento extraño les hizo sospechar. Cuando intentaron interceptarlo, este se dio a la fuga e irrumpió en un edificio cercano donde lanzó su ataque.
Un acto violento que llama a la reflexión
Fue ahí donde atacó a la agente, causándole una lesión en la cabeza. A pesar del horror vivido ese día, es importante destacar que el cuerpo policial enfatizó que la agresión fue dirigida hacia ellos, no al revés. “No se debe presentar al agresor como una víctima”, dijeron enfáticamente desde la Policía; y defendieron su intervención como justificada ante tal amenaza.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, también habló sobre lo ocurrido. Recordó que nuestra compañera estaba protegiendo el orden cuando fue brutalmente agredida y no dudó en señalar a figuras políticas como Karol Nawrocki y Jaroslaw Kaczynski por contribuir al clima de violencia creciente en Polonia.

