El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, no ha podido contener su indignación tras la reciente decisión del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, de retomar los ataques a las refinerías rusas. Para Lavrov, esto no es solo un simple acto bélico; lo ve como un “grosero desafío” al propio Donald Trump, quien había propuesto una moratoria sobre tales acciones. ¿Acaso Zelenski se atreve a tirar por la borda los esfuerzos diplomáticos?
La guerra y sus complicaciones
Mientras caminaba por Bakú, en Azerbaiyán, donde asistía a la cumbre de la Conferencia de Interacción y Medidas de Confianza en Asia (CICA), el ministro ruso dejó claro que esta postura solo complica aún más el escenario bélico. “Desde la cumbre de Anchorage en agosto de 2025 hemos visto un retroceso constante en las iniciativas de paz”, lamentó Lavrov, apuntando directamente hacia Zelenski y sus aliados europeos. En sus palabras hay un eco claro: “Esto nos aleja de una paz sostenible”.
Aunque Trump había ofrecido una salida negociada al conflicto mediante el levantamiento temporal de sanciones sobre el crudo ruso, tanto Moscú como Kiev se han acusado mutuamente de no cumplir con este acuerdo. La situación se complica y cada día que pasa parece que el camino hacia una solución pacífica se vuelve más incierto.

