Madrid, 11 de octubre. La historia se repite y, una vez más, el gigante de internet ruso, Yandex, se encuentra en el ojo del huracán. Este domingo, un dron ucraniano ha puesto patas arriba un centro de datos en Vladimir, a unos 170 kilómetros al este de Moscú. El resultado no ha sido otro que la paralización total de sus operaciones. Sin embargo, la empresa no ha tardado en anunciar que ya están trabajando para restablecer los servicios gradualmente.
Aunque afortunadamente no hay heridos que lamentar, las consecuencias han sido palpables: usuarios rusos y de otras partes del mundo han experimentado interrupciones en su acceso a internet, afectando aplicaciones esenciales como las de pago o transporte. Alexander Avdeev, el gobernador de la región de Vladimir, ha hecho eco en redes sociales sobre cómo este ataque ha dejado sin electricidad a unos 5.000 vecinos. La tensión no solo se siente aquí; también hemos visto ataques a sedes de Yandex en otras localidades como Sassovo y Kaluga.
La escalada del conflicto sigue su curso
Pero esto no acaba aquí. Las fuerzas rusas también han llevado a cabo ataques contra centros de datos ucranianos y los informes desde la frontera son preocupantes: una persona fallecida en Briansk y dos más en Lisichansk tras un ataque nocturno sobre una vivienda.
En medio de este caos y con un trasfondo tan dramático como el que estamos viviendo, es difícil no preguntarse hasta dónde llegará esta escalada. La situación nos afecta a todos y cada uno tiene su papel en esta compleja historia donde la guerra parece haber tomado las riendas.

