El pasado sábado, el Gobierno ruso sorprendió a todos al anunciar que levantaba parcialmente la prohibición de exportar diésel. Esta decisión viene tras un acuerdo entre Vladimir Putin y Donald Trump, y entra en vigor de inmediato. ¡Así es! A partir del 10 de octubre, las empresas rusas podrán sacar al mercado internacional unas 500.000 toneladas de este combustible tan codiciado.
Las fuentes oficiales, citadas por la agencia TASS, comentan que esto no afectará a los consumidores rusos. ¿Pero qué significa esto para el resto del mundo? Alexander Novak, vice primer ministro ruso, asegura que las petroleras ya están listas para cerrar contratos con clientes extranjeros. La conversación telefónica reciente entre Putin y Trump ha dado frutos: se espera que este acuerdo “trascendental” proporcione más de 300.000 toneladas de diésel al mercado estadounidense casi sin demora.
Nuevas expectativas en el horizonte
No se queda ahí la cosa; está previsto que durante noviembre Rusia envíe otras 500.000 toneladas, y después se prevé un aumento gradual hasta alcanzar las tres millones de toneladas al mes. ¡Vaya movimiento estratégico! Con todo esto, las sanciones quedan suspendidas hasta abril de 2027, lo cual abre un nuevo capítulo en las relaciones comerciales entre estos gigantes.

