En un giro significativo de los acontecimientos en Yemen, la coalición liderada por Arabia Saudí ha dejado claro que no se rinde. Este domingo, reafirmaron su apoyo a las Fuerzas Armadas del Gobierno yemení, justo cuando su presidente, Rashad al Alimi, anunció una gran contraofensiva para recuperar Saná de las manos de los hutíes, quienes han mantenido a la capital bajo su control durante más de diez años.
Una lucha por la libertad
El portavoz militar, Turki al Maliki, no se anduvo con rodeos. En un comunicado difundido en redes sociales, enfatizó que la coalición está comprometida en restaurar el Estado y sus instituciones en Yemen. “Estamos aquí para ayudar a nuestro hermano pueblo yemení”, afirmó con determinación. Sin embargo, no dejó pasar la oportunidad de señalar los abusos cometidos por las milicias hutíes: desde el desplazamiento forzado de ciudadanos hasta el reclutamiento de niños como soldados. Un panorama desolador que ha traído sufrimiento a miles.
Además, al Maliki mencionó ataques recientes contra Arabia Saudí y destacó intentos de los hutíes de golpear lugares sagrados como La Meca y Medina. Aunque estos intentos fueron negados por los rebeldes, varios países han condenado estas acciones sin titubear. Todo esto pone aún más presión sobre una región ya desgastada por conflictos interminables.
A medida que las hostilidades aumentan entre las fuerzas gubernamentales y los hutíes —con intercambios intensos de bombardeos— se hace evidente que este ciclo violento no tiene fin a la vista. La guerra civil lleva más de diez años arrasando lo poco que quedaba del país más pobre del mundo. Sin embargo, tras años en segundo plano debido a otros conflictos globales, Yemen vuelve a ser noticia.
Las últimas ofensivas son un grito desesperado por recuperar lo perdido y establecer un camino hacia adelante para todos aquellos que han sufrido demasiado tiempo bajo este régimen opresor.

