MADRID, 30 Sep. (EUROPA PRESS) – La historia de Wilber Rafael Garcés, un joven venezolano de 28 años, ha dado un giro inesperado tras resultar herido en el torso por disparos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a mediados de septiembre. Ahora, se enfrenta a graves acusaciones: según la Fiscalía de Estados Unidos, Garcés habría «agredido» a un agente federal y «resistido» a la autoridad.
Una detención que salió mal
El fiscal Justin R. Simmons ha dejado claro en su comunicado que también se le imputa por «interferir e impedir» que los agentes cumplieran con su deber. Según los documentos judiciales, Garcés estaba en su coche cuando lo detuvieron para solicitarle el carné de conducir. Pero aquí empieza la confusión: los agentes insistieron en que esta no era una actuación aleatoria sino una orden clara para detener el vehículo.
Después de confirmar que él era la persona que buscaban, le pidieron que aparcara en otra zona y se bajara del coche. Sin embargo, todo parece indicar que esas órdenes no llegaron a buen puerto; Garcés cerró la ventanilla abruptamente y se marchó a toda velocidad, golpeando incluso a uno de los agentes. ¡Qué locura!
Los policías no dudaron ni un segundo y empezaron una persecución con sirenas y luces encendidas mientras Garcés conducía como si estuviera en una película de acción por una zona residencial. El desenlace fue dramático: un disparo se escuchó cuando intentaba embestir uno de los coches policiales. La Fiscalía ha enfatizado que este caso forma parte de una operación nacional para movilizar todos los recursos del Departamento de Justicia contra la migración ilegal y proteger nuestras comunidades.

