En un giro inesperado, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha salido al paso este lunes de las acusaciones que apuntan a una posible advertencia por parte de Egipto antes de los devastadores ataques del 7 de octubre. Este ataque, llevado a cabo por Hamás y otros grupos armados palestinos, ha dejado una huella profunda en la sociedad israelí.
Netanyahu no solo ha negado rotundamente haber recibido alguna señal de alarma desde El Cairo, sino que también ha anunciado demandas contra varios medios que se han hecho eco de esta historia. Según sus declaraciones, ni él ni su equipo tuvieron contacto con Abbas Kamel, el jefe del servicio de inteligencia egipcio en ese momento. Se siente acorralado ante la opinión pública y señala que estas informaciones son simplemente intentos malintencionados para desviar la atención sobre las verdaderas responsabilidades.
La defensa férrea del primer ministro
Asegurando que nunca se reúne con jefes de inteligencia extranjeros sin compañía israelí, Netanyahu critica lo que él considera una campaña vil por parte de ciertos medios: «Los medios de izquierda están tratando desesperadamente de cargar mis fallos sobre mis hombros», sentencia. En medio del caos informativo, su oficina emitió un comunicado donde revelaron que Ronen Bar, el jefe del Shin Bet, estuvo en comunicación constante con otros altos mandos militares el día fatídico pero decidió no informar a Netanyahu. Su decisión plantea muchas preguntas: ¿Por qué no actuó si había indicios claros?
No obstante, Netanyahu también ve más allá del ámbito nacional y asegura que detrás de estas calumnias hay intereses extranjeros dispuestos a derrocar su gobierno: «Quieren sustituirlo por un ejecutivo más afín a sus ideales». Este mismo día se supo que solicitó al presidente emiratí, Mohamed bin Zayed, desmentir rumores sobre advertencias previas al ataque. La presión parece aumentar mientras los ecos mediáticos continúan resonando en un clima político cada vez más tenso.
A medida que las tensiones entre Israel y Palestina se intensifican, es vital permanecer atentos a cómo se desarrollarán estos acontecimientos y qué repercusiones tendrán tanto para Netanyahu como para el futuro inmediato del país.

