La noche del viernes se convirtió en una pesadilla para muchas familias en la República Democrática del Congo. Un avión militar se estrelló cerca de Kenge, en la provincia de Kwango, y a bordo viajaban trece militares y cuatro civiles, entre ellos un menor. La noticia ha dejado a todos conmocionados.
El avión despegó de Kikwit con rumbo a Kinshasa, pero su destino se tornó fatal. Entre los fallecidos, dos oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas –el teniente general Mutombo Katalayi Tiende Joseph y el teniente general Likulia Bakumi Lucien René– se dirigían a la capital, donde esperaban cumplir con sus deberes. Ahora, sus nombres quedan marcados por esta tragedia.
Identificación complicada
Los restos han sido trasladados a Kinshasa, aunque la situación es dramática; muchos cuerpos quedaron carbonizados por el fuego y la identificación será un verdadero desafío. Hasta ahora, solo se ha podido identificar al piloto. El vicegobernador de Kwango, Rémy Saki, ha señalado que el lugar del siniestro está acordonado para preservar cualquier pista que pueda ayudar en la investigación.
No hay duda de que esta tragedia deja un profundo dolor y preguntas sin respuesta. Las comunidades están esperando respuestas claras mientras lidian con la pérdida irreparable de seres queridos.

