El 26 de septiembre, mientras muchos todavía dormían, las Fuerzas Armadas de Israel decidieron que era un buen momento para bombardear nuevamente zonas del sur de Líbano. Así lo han denunciado las autoridades libanesas, quienes no pueden creer cómo se están ignorando los acuerdos alcanzados hace unos meses.
Las explosiones resonaron en distritos como Tiro y Bint Jbeil, dejando a los habitantes en un estado de incertidumbre y miedo. En concreto, los municipios de Mansuri y Majdal Zoun fueron algunos de los más afectados. Pero eso no fue todo; después del estruendo inicial, la artillería israelí también apuntó hacia Wadi Hasán, tal como informó la agencia NNA.
Un acuerdo que se desvanece
A finales de junio, tras mucho esfuerzo y mediación por parte de Estados Unidos, se había llegado a un principio de acuerdo entre Líbano e Israel. Este pacto prometía un alto el fuego duradero y buscaba restablecer la soberanía libanesa en su sur, pero también planteaba desarmar al grupo Hezbolá. Y claro, este último punto ha sido una piedra en el zapato desde entonces: Hezbolá lo rechazó sin dudarlo.
Desde ese momento, Israel ha justificado sus bombardeos alegando razones de seguridad y apuntando al rechazo del acuerdo por parte del partido-milicia chií. La pregunta que queda flotando es: ¿hasta cuándo seguirá esta tensión? Los días pasan y con ellos crecen las preocupaciones en una región que parece estar atrapada en un ciclo interminable de violencia.

