El pasado viernes, el Gobierno ruso decidió incluir en su polémica lista de «agentes extranjeros» el canal de noticias Jodorkovski LIVE, creado por el conocido opositor Mijail Jodorkovski. Desde que se exilió en 2013, ha sido un referente para muchos que buscan otra verdad. Pero Rusia no ve esto con buenos ojos.
El Ministerio de Justicia del país ha señalado este proyecto digital, argumentando que se dedica a difundir «información falsa» sobre sus autoridades y fuerzas armadas. Es como si quisieran callar las voces que critican su manejo militar, creando una imagen negativa de sus tropas. Además, también han incluido en esta lista a dos periodistas asociados al canal: Maria Mikaelian y Valery Klepkin.
La guerra del discurso
Mikaelian ha sido acusada de propagar mentiras sobre decisiones gubernamentales y se le señala por oponerse abiertamente a la operación militar en Ucrania. Por otro lado, Klepkin enfrenta cargos similares, pero además se le critica por abogar por los derechos LGBTI, algo que es considerado tabú en Rusia e incluso vinculado a organizaciones terroristas.
Mientras tanto, Jodorkovski sigue sumando seguidores en YouTube; ya son más de 3,4 millones los que buscan información alternativa. En un mundo donde cada palabra cuenta y puede ser un arma, estas decisiones del Kremlin no hacen más que evidenciar el miedo a la disidencia.

