En una apasionada intervención en la Asamblea General de la ONU, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, hizo un llamamiento claro: Irán tiene todo el derecho a defenderse y a avanzar en el uso de la energía nuclear para fines pacíficos. En sus palabras se escuchaba la indignación ante lo que considera un doble rasero de la comunidad internacional. Mientras su país es bombardeado, Israel lleva a cabo lo que él califica como un auténtico «genocidio» en Gaza.
Un grito desde el dolor
Pezeshkian no se anduvo con rodeos al señalar que «no somos terroristas». Se presentó ante los líderes mundiales como alguien que proviene de un Irán marcado por la tragedia: «Vengo de un Irán donde nuestro estimado líder supremo fue asesinado sin justificación alguna», recordó con pesar. Durante su discurso mostró imágenes desgarradoras de funerales de niños inocentes víctimas del conflicto, enfatizando cómo Estados Unidos ha utilizado armas devastadoras en estas regiones.
«¿Acaso somos nosotros los causantes de esta inestabilidad?», preguntó retóricamente, mientras cuestionaba el hecho de que mientras su nación soporta sanciones y bombardeos, Israel actúa impunemente sin enfrentar las mismas consecuencias.
La realidad es dura y Pezeshkian insiste en que sólo buscan utilizar la energía nuclear para progresar: «Para nuestros pacientes significa tratamiento, para la agricultura seguridad alimentaria… No aceptamos que esta tecnología sea solo patrimonio de unos pocos». Con un tono desafiante aseguró: «Decimos no a las armas nucleares, pero también no a las limitaciones sobre nuestra capacidad tecnológica».
A medida que avanzaba su discurso, no olvidó mencionar Palestina, describiéndola como una herida abierta en la conciencia internacional. «No podemos hablar de paz ignorando lo que ocurre allí», advirtió. Según él, mientras haya ocupación e injusticia en el mundo, seguirá habiendo resistencia; porque ¿qué alternativa les queda a quienes son oprimidos?
Pezeshkian cerró su intervención haciendo un llamado urgente a la cooperación y al respeto mutuo entre las naciones del Medio Oriente. Dejó claro que nadie podrá alcanzar estabilidad si continúa sirviendo solo a intereses particulares; al final del día, todos estamos interconectados en esta lucha por justicia y paz.

