MADRID, 28 Ago. (EUROPA PRESS) – La situación en Líbano es alarmante y no podemos quedarnos callados. La Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano, conocida como FINUL, ha hecho saltar las alarmas este viernes al informar que se han lanzado más de 1.000 proyectiles en apenas una semana. Esto significa un promedio de 147 cada día, ¡y todo esto a pesar del acuerdo de alto el fuego firmado entre los gobiernos de Líbano e Israel en junio!
Un impacto devastador para la población civil
Entre el 21 y el 27 de agosto, los ‘cascos azules’ han contabilizado un total de 1.030 proyectiles, resultado de los ataques del Ejército israelí contra supuestos objetivos del partido-milicia chií Hezbolá. Pero detrás de estas cifras frías se esconde una realidad desgarradora: familias que ven sus hogares destruidos y comunidades enteras que luchan por salir adelante tras el paso del conflicto.
Los cascos azules siguen haciendo su labor vital, supervisando la situación y tratando de prevenir una escalada aún mayor. En un mensaje cargado de preocupación difundido en redes sociales, subrayaron la necesidad urgente de que todas las partes cumplan con la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, clave para reducir tensiones y permitir a las comunidades recuperar algo tan básico como la estabilidad.
Lamentablemente, la violencia no cesa; según informó el Ministerio de Sanidad libanés, al menos una persona murió recientemente y otras seis resultaron heridas —incluido un menor— tras un ataque perpetrado por el Ejército israelí en Arab Salim, en Nabatiyé. Las Fuerzas de Defensa de Israel justifican su agresión afirmando haber atacado ‘infraestructura’ vinculada a Hezbolá, alegando responder a amenazas como un dron lanzado supuestamente por ellos.

