La tragedia se ha desatado en Nepal. Este jueves, las autoridades han elevado a 644 el número de turistas desaparecidos tras las devastadoras inundaciones del miércoles, provocadas por una crecida súbita del río Bhotekoshi en el distrito de Rasuwa, cerca de la frontera con China. La cifra de muertos ya supera los 270, y la situación es cada vez más crítica.
Una comunidad en vilo
En este desgarrador balance, destacan 517 extranjeros, entre ellos 127 nepalíes. Las nacionalidades son diversas: hay 178 indios, 65 estadounidenses, 53 ucranianos, y así hasta un total de 33 países involucrados. Aunque se habla de tres españoles entre los desaparecidos, el Ministerio de Exteriores español indica que podrían ser cuatro los nacionales aún sin localizar. Y lo peor es que estas cifras no incluyen a los ciudadanos chinos; sus autoridades ya confirman alrededor de un centenar también perdidos.
A pesar del caos, algunos logran salir con vida. Se han rescatado a 27 turistas extranjeros, incluidos diez indios y varios europeos; pero ¿qué pasa con los demás? La Junta de Turismo nepalí está trabajando junto al Gobierno para intentar dar con el paradero y asegurar la seguridad de quienes estaban en la zona afectada.
No cabe duda de que esta catástrofe natural, atribuida a un posible «colapso glaciar» según el Servicio Geológico de EE.UU., nos recuerda lo vulnerables que somos ante la fuerza implacable de la naturaleza. Detrás de cada cifra hay historias personales, familias preocupadas y amigos esperando noticias. La solidaridad debe ser nuestra respuesta ante tanto sufrimiento.

