En pleno corazón de África, la República Democrática del Congo se enfrenta a uno de los peores brotes de ébola que jamás hayamos visto. Desde que se declaró esta crisis a mediados de mayo, el dolor ha sido desgarrador: 1.887 muertos y más de 4.120 casos confirmados, según el último balance del Instituto de Salud Pública local. ¿Te imaginas? Solo en el último fin de semana, alrededor de 40 personas han perdido la vida y un centenar más se ha añadido a las cifras aterradoras.
Una situación alarmante
La Organización Mundial de la Salud no ha dudado en calificar esta situación como extremadamente grave. El brote está azotando especialmente a la provincia septentrional de Ituri, donde los ataques violentos por parte de milicias han llevado a muchos a huir y complican aún más la labor heroica del personal médico que intenta contener la propagación del virus.
Desde la OMS alertaron hace poco sobre cómo este brote “se está intensificando”, con una transmisión incesante y un aumento continuo tanto en los casos como en las muertes notificadas. Tedros Adhanom Ghebreyesus, su director, hizo un llamado urgente para intensificar la respuesta al ébola en el país, ya que este brote pertenece a una cepa llamada Bundibugyo, para la cual todavía no existe vacuna aprobada.
A día de hoy, cinco provincias siguen siendo afectadas por este virus devastador: Alto Uélé, Ituri (donde se originó todo), Kivu Norte, Kivu Sur y Tshopo. Hasta 51 zonas sanitarias están bajo impacto directo del ébola.

