En Bruselas, el 4 de agosto, el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha dejado claro que no ve un vínculo directo entre la reciente regularización extraordinaria de migrantes en España y la crisis migratoria que sacudió Ceuta hace unos días. Sin embargo, ha sido sincero al afirmar que este tipo de decisiones envían una mala señal al resto del continente.
Durante una rueda de prensa tras una reunión especial con los ministros de Interior de la UE, Brunner comentó: «No vemos que haya un nexo directo entre regularizaciones y los incidentes en Ceuta». Y es que, aunque la medida aprobada por el Gobierno español busca abordar la situación de muchas personas principalmente procedentes de Latinoamérica -que comparten idioma y cultura-, el comisario ha subrayado las reservas desde Bruselas hacia este tipo de procesos extraordinarios.
Un gesto mal recibido en Europa
A pesar de entender las razones del Ejecutivo de Pedro Sánchez, Brunner advirtió que estos movimientos no son bien vistos por otros Estados miembros. La crítica es clara: regularizar a migrantes puede ser necesario pero no debe convertirse en un ejemplo a seguir por otros países europeos. En un momento donde cada acción cuenta, ¿estamos tirando a la basura nuestra credibilidad ante nuestros socios europeos?

