MADRID 2 Ago. (EUROPA PRESS) – La tensión está en el aire y no es para menos. El senador republicano Bernie Moreno ha dado un paso al frente y ha exigido a su exyerno, el congresista Max Miller, que abandone su cargo tras ser acusado de agredir a su exmujer, Emily Moreno, quien además es hija del propio senador. Las alarmas saltaron cuando los informes policiales revelaron acusaciones muy serias: se dice que Miller le arrojó agua caliente, la estrelló contra una pared e incluso le apuntó con una pistola en la cabeza.
La respuesta explosiva de un padre protector
A pesar de que Miller, representante republicano por Ohio, negó rotundamente estas acusaciones y aseguró que no renunciaría a su candidatura para las elecciones de noviembre, Bernie Moreno ya no se guarda nada. En un giro inesperado, el senador dejó atrás cualquier tipo de duda y lanzó un mensaje claro en sus redes sociales: “Max Miller necesita ayuda psicológica seria. Es un peligro para mi hija y contengo la respiración cada minuto que tiene la custodia de mi nieta”. Estas palabras resuenan con fuerza, mostrando el dolor y preocupación de un padre ante una situación tan desgarradora.
No se detuvo ahí; también subrayó que si existen “estándares básicos de carácter” necesarios para ocupar un cargo electo, Miller claramente no cumple con ellos. Su declaración fue contundente: “No debería servir en la Cámara de Representantes”. Por supuesto, esto no pasó desapercibido para Miller, quien defendió su inocencia y criticó a Moreno por haber tardado tanto en hacer estas declaraciones: “Si mi hija me dijera lo mismo, personalmente no esperaría dos años antes de exigirme cuentas”, afirmó.
Este episodio deja entrever un profundo conflicto familiar y político que va más allá del escándalo mediático. ¿Qué sucederá ahora? La historia sigue desarrollándose mientras todos observamos este dramático capítulo.

