MADRID, 22 Jul. (EUROPA PRESS) – Este miércoles, el recién nombrado primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha hecho un anuncio que promete marcar la diferencia en la vida diaria de millones: a partir de ahora, el precio del billete de autobús no podrá superar las dos libras (alrededor de 2,34 euros). En sus propias palabras: «Durante demasiado tiempo, la gente ha creído que opciones más baratas en transporte no eran viables. Eso se acabó. Vuelvo a poner un tope de dos libras para los autobuses, y lo hago por todos ustedes». Es un cambio significativo que llega justo después de su primera acción al frente del Gobierno: una reducción en los impuestos sobre la energía que entrará en vigor en octubre.
Cambio necesario para una nueva economía
El ministro de Finanzas, John Healy, ha dejado claro que esta medida beneficiará a millones y reducirá las tarifas en un tercio. «Así empezamos a construir una nueva economía», comentó con optimismo. Burnham parece decidido a transformar el modelo político y económico británico tras años dejando atrás a muchos ciudadanos y comunidades. En su primer día ya habló sobre corregir los «caminos equivocados» tomados desde los ochenta, durante la era Thatcher, cuando muchas áreas del país sufrieron desindustrialización y privatización excesiva.
A medida que avanza su mandato, Burnham tiene claro su objetivo: mejorar la situación económica de las familias británicas. Nos prometió un plan innovador antes de que termine el año que sentará las bases para el futuro del Reino Unido durante la próxima década. Con su llegada al poder tras la dimisión de Keir Starmer debido a tensiones internas en el partido, espera poner fin a años de crisis política que comenzaron tras el referéndum del Brexit hace diez años.

