La situación en Venezuela es desgarradora. Desde que el 24 de junio, dos terremotos de más de 7 grados en la escala de Richter sacudieron el país, el dolor ha sido incontrolable. Hasta ahora, se han contabilizado cerca de 5.300 muertes y más de 16.700 heridos, cifras que nos dejan sin aliento y con un profundo sentido de tristeza.
Un desastre que no cesa
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, compartió esta impactante información a través de sus redes sociales. En su comunicado, resaltó que hasta la fecha se han documentado 5.278 fallecidos y 16.740 personas heridas. Pero eso no es todo; las réplicas han seguido azotando al país, con más de 1.400 temblores desde el evento principal, lo que complica aún más las labores de rescate.
A pesar del caos, hay algo esperanzador: alrededor de 6.462 personas han sido rescatadas en las áreas más afectadas como La Guaira y Caracas, donde cientos han perdido sus hogares y miles están siendo atendidos en campamentos temporales.
Lamentablemente, se estima que cerca de 23.600 personas están viviendo en condiciones críticas en 107 campamentos temporales mientras más de 17.900 ciudadanos se encuentran sin vivienda tras los desastres.
A nivel estructural, la devastación también ha sido severa: unos 856 edificios, incluidos al menos 190 colapsados, son un triste recordatorio del poder destructivo de la naturaleza.
Dentro del esfuerzo colectivo para enfrentar esta catástrofe, se cuentan aproximadamente 31.000 rescatistas locales, acompañados por cerca de 2.300 rescatistas internacionales. Además, ya se han repartido casi once toneladas de alimentos y ¡casi 38 millones! De litros de agua para aquellos que lo han perdido todo.
No podemos ignorar este grito desgarrador que nos llega desde Venezuela; cada número representa una vida y detrás hay historias que duelen profundamente.

