En un nuevo capítulo de dolor y desesperación, este lunes se han perdido tres vidas palestinas debido a un bombardeo israelí en la ciudad de Jan Yunis, al sur de la Franja de Gaza. Todo esto sucede bajo un alto el fuego que, desde hace más de una semana, debería estar protegiendo a quienes solo buscan vivir en paz.
Un dron israelí atacó un vehículo civil cerca del Hospital Británico de Mauasi Jan Yunis, según informan fuentes médicas palestinas recogidas por el diario ‘Filastín’. Pero no se trata solo de los muertos; hay muchos heridos. De hecho, siete personas han sido trasladadas al Hospital de Al Saraya con heridas graves tras otro ataque que tuvo lugar en el cruce de Al Qafri. Y como si esto no fuera suficiente, también ha habido disparos indiscriminados en el campamento de refugiados Halaua y otros lugares.
Una escalada que no cesa
El Ministerio de Sanidad palestino ha dado a conocer cifras escalofriantes: desde que comenzó este alto el fuego -que ya parece una broma cruel- han muerto 1.158 personas, y casi 4.000 han resultado heridas. Desde que empezó todo esto el 7 de octubre, las cifras son aún más desgarradoras: 73.283 muertos y 173.864 heridos. ¿Es posible vivir así? Es evidente que la respuesta es no.
A medida que pasan los días, la situación se vuelve cada vez más insostenible y nos preguntamos cuándo va a acabar esta locura. Entre celebraciones lejanas y discursos vacíos sobre la paz, aquí hay vidas humanas marcadas por la tragedia y la impotencia.

