El pasado domingo, el suroeste de Perú se vio sacudido por un fuerte temblor de 5,1 grados que ha dejado una estela de dolor y desolación. Al menos cinco personas han perdido la vida en este trágico evento, especialmente en la región de Junín, donde la situación es alarmante. La noticia ha llegado a nosotros gracias a fuentes policiales que comunicaron el balance provisional a la emisora local Radio Programas del Perú.
El seísmo, que tuvo lugar a las 21:24 horas del sábado, fue tan solo siete kilómetros al sur de Chupaca y con una profundidad de 24 kilómetros. Todo esto ha llevado a declarar estado de emergencia en el municipio de Chongos Bajo. Pero no solo son las vidas perdidas lo que preocupa; los informes indican que varios edificios han colapsado y hay heridos y atrapados cuyo número aún es incierto.
Una noche helada llena de incertidumbre
Aparte del drama humano, los cortes eléctricos han oscurecido varias zonas como Huancayo y sus alrededores. Y como si esto fuera poco, nos encontramos en pleno invierno austral, donde las temperaturas nocturnas rondan apenas los 4ºC. Las bajas temperaturas suman un nuevo reto para quienes han quedado sin hogar o asistencia tras este desastre natural.
Es crucial recordar que Perú forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona donde los terremotos son casi pan de cada día debido al choque constante de placas tectónicas. En momentos como estos, nuestra solidaridad debe brillar más fuerte que nunca. Aunque no podemos cambiar lo ocurrido, podemos unirnos para ayudar a quienes lo necesitan.

