MADRID, 6 Jul. (EUROPA PRESS) – La sombra de la guerra se cierne una vez más sobre Kiev, donde al menos siete personas han perdido la vida y otras 24 han resultado heridas debido a los recientes bombardeos rusos. Todo esto ocurre solo horas después de que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, alertara sobre un posible ataque masivo contra la capital.
“Cinco personas han fallecido en este ataque”, ha compartido en redes sociales el gobernador militar de Kiev, Timur Tkachenko. Con una sinceridad desgarradora, añadió: “No hay palabras que puedan aliviar este dolor”. Más tarde, en un tono sombrío, confirmó que los equipos de rescate habían encontrado otros dos cuerpos entre los escombros, elevando el número total de víctimas a siete. Y no se quedó ahí: con rabia y tristeza apuntó que “los rusos son asesinos”.
La dura realidad tras los ataques
A medida que la mañana avanzaba, el alcalde Vitali Klitschko también proporcionó detalles sobre las víctimas: “De los heridos, 14 han sido hospitalizados, incluidos dos niños de 7 y 8 años”. Las palabras resonaban con fuerza mientras ambos líderes informaban sobre los daños provocados por múltiples impactos de misiles balísticos lanzados por Rusia. Estos ataques han dejado su huella en varios distritos como Holosivski, Podilski y Darnitski.
Particularmente en Darnitski fue donde se encontraron esos dos cuerpos mencionados por Tkachenko. Los equipos de rescate luchaban por liberar a hasta 22 personas atrapadas en un edificio de 25 plantas tras un impacto directo. “Están haciendo todo lo posible para sacarlas”, declaró Klitschko con preocupación palpable. Además, hubo informes de incendios descontrolados en varios pisos de otros edificios residenciales y comerciales.
Todo esto sucede justo después del Día de la Independencia estadounidense y antes de la crucial cumbre de la OTAN en Ankara. Zelenski no podía evitar señalar lo típico del presidente ruso: “Es su modus operandi”, dijo con frustración. En medio del horror cotidiano causado por esta guerra sin sentido, las palabras son escasas pero necesarias; hoy más que nunca necesitamos recordar que cada cifra representa una vida humana perdida.

