En un nuevo giro del complicado y doloroso drama que vive Gaza, Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí, ha dejado claro este domingo que no habrá ni una sola piedra movida para la reconstrucción de la Franja mientras Hamás siga armado. Es como si estuviera diciendo a la comunidad internacional: «no se toca nada aquí hasta que no se desarmen». Y así lo ha expresado con contundencia al inicio de una reunión del Consejo de Ministros.
El dilema humanitario en Gaza
Este aviso llega tras meses de devastadores bombardeos que han dejado a Gaza en ruinas. La semana pasada, un medio local habló sobre un posible programa para gestionar «refugios humanitarios», pero Netanyahu no tardó en desmentirlo. La idea era levantar viviendas estables en áreas donde Hamás no tiene control, como Tel Sultan, cerca de Rafá. Pero él no está dispuesto a dar ni un paso adelante. “No habrá reconstrucción en Gaza sin desmilitarizar la Franja”, subrayó el líder israelí.
Mientras tanto, las iniciativas para hacer frente a la crisis humanitaria siguen estancadas. A principios de semana, se reunió en Chipre una Junta de Paz liderada por el presidente estadounidense Donald Trump. Sin embargo, parece que los esfuerzos son más bien lentos y lo único que se escucha son ecos lejanos de promesas vacías. Hamás ha insinuado que podría considerar dejar las armas, pero jamás ante un comité al que ven como marioneta al servicio de Washington y Tel Aviv.
Así están las cosas: entre promesas incumplidas y una población desesperada. Un círculo vicioso donde todos parecen perder y nadie gana. ¿Hasta cuándo seguiremos así?

