En una declaración contundente, Nabih Berri, el presidente del Parlamento de Líbano, ha vuelto a alzar la voz contra el reciente acuerdo alcanzado entre su país e Israel. Este compromiso, que busca abrir las puertas a conversaciones para una paz duradera, ha sido calificado por Berri como algo inviable. «No se llevará a cabo ni se implementará en su forma actual», afirmó sin rodeos.
Las palabras de Berri no son solo un eco vacío; vienen cargadas de historia y preocupación. En un comunicado difundido por su partido, el Movimiento Amal, dejó claro que sus ministros participarán en las sesiones del Gabinete relacionadas con este acuerdo y expresarán su postura contraria desde dentro de las instituciones. La oposición a este pacto será evidente, pero siempre dentro de los marcos constitucionales y políticos del país.
Un peligroso precedente
Berri subraya que este acuerdo podría ser un detonante para la discordia entre los libaneses. Para él, lo más alarmante es que favorece la ocupación israelí y genera divisiones internas. Como él mismo dijo: «Este tratado es diez veces peor que el fracasado acuerdo del 17 de mayo de 1983», refiriéndose al pacto que ya había causado estragos en la unidad nacional tras la invasión israelí.
La crítica hacia este nuevo trato no cesa; Berri sostiene que lo firmado en Washington es simplemente un conjunto de imposiciones sin salvaguardias para los derechos de Líbano. Su postura se enfrenta directamente a otros líderes como Sami Gemayel, quien opina que hay razones para celebrar un acuerdo donde Líbano emerge victorioso.
Sin embargo, Berri insiste en priorizar la retirada completa de Israel antes de cualquier negociación adicional. Condicionar esta retirada a exigencias políticas solo prolonga la ocupación y no ofrece garantías reales al pueblo libanés. Y aunque las calles puedan agitarse con protestas o reacciones extremas, él reafirma su compromiso por evitar caer en un caos aún mayor.
El líder del Movimiento Amal también es conocido por su cercanía con Hezbolá, el grupo chií que ha estado en conflicto directo con Israel desde hace tiempo. La tensión sigue latente mientras ambos lados miran hacia adelante ante estos nuevos escenarios políticos.

