La costa venezolana ha sido escenario de una tragedia que nos estremece a todos. 1.430 personas han perdido la vida y más de 3.200 han resultado heridas tras el doble terremoto que golpeó la región el pasado jueves. Según el último balance oficial del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, estos números son un duro recordatorio de lo frágil que puede ser nuestra existencia.
Un panorama desolador
Apenas 72 horas después de este desastre, el sistema sanitario ya ha recopilado cifras escalofriantes, incluyendo 430 réplicas que han seguido sacudiendo la tierra. Siete estados han reportado daños severos, siendo La Guaira la zona más golpeada, un lugar donde la desesperanza parece haberse instalado.
Pese a esta calamidad, las autoridades están tratando de hacer frente a la situación. Se han distribuido 7,2 toneladas de alimentos, se han entregado 16.145 bolsas de comida y más de 220.000 comidas calientes. Sin embargo, no podemos olvidar que hay 3.142 familias refugiadas, buscando asistencia en medio del caos. Más de 5.000 atenciones médicas se han realizado en hospitales y otros puntos críticos.
No podemos cerrar los ojos ante esta realidad; es momento de unirnos y apoyar a nuestros hermanos venezolanos en este momento tan difícil.

