La noche del pasado jueves se tiñó de dolor en Venezuela. Las autoridades han confirmado que 235 personas han perdido la vida y más de 4.300 han resultado heridas a causa de dos terremotos, uno de magnitud 7,5 y otro de 7,2 en la escala de Richter. El ministro de Salud, Carlos Alvarado, hizo un desgarrador llamado desde su teléfono a la cadena VTV, informando que muchos heridos han llegado a los hospitales sin signos vitales.
Situación crítica en La Guaira
El estado de La Guaira se ha convertido en el epicentro del desastre, con hospitales abarrotados que luchan por atender a un flujo constante de pacientes. “Hemos tenido que desplegar hospitales de campaña”, confesó Alvarado, reflejando una realidad que muchos viven con angustia. Desde el instante en que los temblores sacudieron la tierra, el sistema público de salud se activó para hacer frente a esta emergencia.
Aunque ha habido coordinación entre los recursos públicos y privados, como lo señaló la presidenta encargada Delcy Rodríguez, la situación sigue siendo crítica. Con más de 30 réplicas tras los terremotos originales azotando las regiones cercanas como Caracas y Yaracuy, no es difícil imaginar el miedo e incertidumbre que sienten los habitantes.
En medio del caos y la desesperación por recuperar lo perdido, el Gobierno ha declarado oficialmente un estado de desastre. Es momento de unir fuerzas y responder ante este llamado urgente. Hoy más que nunca, necesitamos estar juntos para ayudar a quienes están sufriendo en Venezuela.

