El conflicto en Líbano vuelve a desbordarse. Este domingo, las Fuerzas Armadas israelíes lanzaron un ataque aéreo sobre los barrios del sur de Beirut, donde se encuentra el bastión del partido-milicia Hezbolá. Todo esto ocurre a tan solo unos días de haber renovado un alto el fuego, acordado entre Líbano e Israel gracias a la mediación de Estados Unidos. ¿Qué pasó? Israel justifica su acción diciendo que fue una respuesta a un bombardeo de Hezbolá contra su territorio esa misma mañana.
Un alto el fuego ignorado
Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, junto con su ministro de Defensa, Israel Katz, no han tenido reparos en informar sobre este ataque. Según ellos, se trataba de una respuesta necesaria ante lo que describen como una agresión por parte de Hezbolá. La oficina de Netanyahu incluso publicó en redes sociales: «Conforme a las órdenes del primer ministro y del ministro de Defensa, las FDI han atacado los centros de mando del barrio Hadahiya». Sin embargo, muchos se preguntan si esta acción no es más que un desprecio absoluto al acuerdo pactado la semana pasada.
Aún no hay datos confirmados sobre víctimas o daños personales tras estos bombardeos. Sin embargo, circulan imágenes impactantes en redes sociales mostrando edificios severamente dañados; aunque por ahora no podemos verificar su autenticidad. Lo que sí es cierto es que esta vez las fuerzas israelíes decidieron no avisar previamente a los residentes locales antes del ataque. Normalmente suelen hacerlo para minimizar víctimas civiles.
Poco antes de este episodio, Netanyahu había comentado con firmeza que «Hezbolá está en desbandada» y prometió actuar contra cualquier amenaza hacia sus comunidades: «No vamos a permitir que disparen contra nuestro territorio ni contra nuestras comunidades». Con palabras así parece claro que la tensión sigue creciendo mientras la situación humanitaria continúa deteriorándose para los ciudadanos inocentes atrapados en medio del conflicto.

