MADRID, 29 (EUROPA PRESS) En una madrugada que nadie esperaba, Rumanía se ha visto sacudida por un incidente alarmante. Un dron ruso, implicado en los bombardeos sobre Ucrania, se estrelló contra un bloque de viviendas en Galati, una ciudad situada al este del país y no muy lejos de la frontera con Ucrania. El resultado: al menos dos personas heridas y un edificio que ahora humea como recordatorio de la escalofriante realidad del conflicto.
Responsabilidad clara y firmeza ante el ataque
La ministra de Exteriores rumana, Toiu Oana, no ha dudado en señalar a Rusia como responsable directo de este acto. “Un dron cargado de explosivos provocó un incendio en el tejado”, afirmó con preocupación. De hecho, para contener la situación, aviones y helicópteros del Ministerio de Defensa se pusieron en marcha inmediatamente tras detectar la amenaza. Es innegable que esto marca una escalada peligrosa e irresponsable por parte del Kremlin, y Rumanía está lista para actuar.
Oana enfatizó que su país tomará las medidas diplomáticas necesarias para responder a lo sucedido. Se han notificado los hechos a aliados y miembros de la OTAN, pidiendo también un refuerzo urgente en capacidades antidrones. “Rusia sigue siendo el agresor”, recalcó Oana, quien advirtió que Bucarest no se quedará quieto ante esta violación clara del Derecho Internacional.
A raíz del incidente, unas 70 personas evacuaron el inmueble, mientras las autoridades emitieron alertas a la población para mantenerla informada. Este evento trágico coincide con el aumento de ataques rusos contra objetivos civiles en Ucrania cerca de la frontera rumana. La situación es tensa y cada día nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra seguridad.

