En un giro devastador de los acontecimientos, este martes se han reportado al menos seis muertes en el sur de Líbano debido a los recientes bombardeos llevados a cabo por el Ejército israelí. A pesar del alto el fuego que se había establecido desde mediados de abril, la violencia ha vuelto a estallar, dejando un rastro de dolor y desesperanza.
Las noticias que llegan desde la agencia estatal libanesa NNA son inquietantes. Cuatro personas perdieron la vida en un ataque a una vivienda en Nabatiye, mientras que otras dos fueron víctimas de ataques separados en Frun y Haruf. Lo más alarmante es que estas agresiones se producen justo cuando parecía haber un resquicio de paz tras las negociaciones mediadas por Estados Unidos entre Israel y Líbano.
Nuevas evacuaciones ante el horror
El Ejército israelí no se ha quedado atrás y ha emitido órdenes de evacuación para doce localidades del sur del país, advirtiendo sobre posibles nuevos bombardeos. Entre las áreas afectadas están Tura, Nabatiye al Tahta y Ain Qana, entre otras. El portavoz del ejército, Avichai Adrai, hizo un llamado claro: “Todo aquel que esté cerca de elementos de Hezbolá está poniendo su vida en peligro”. Es desgarrador escuchar cómo la vida cotidiana se convierte en una carrera contra el tiempo para salvarse.
La escalada de tensiones tuvo su origen hace meses, cuando Hezbolá lanzó proyectiles hacia Israel tras la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei. Desde entonces, las hostilidades no han cesado. Aunque hubo un acuerdo temporal para parar la violencia en noviembre pasado tras meses ininterrumpidos de combates, las violaciones han sido constantes. Y así, con cada nuevo ataque aéreo o amenaza lanzada desde las redes sociales por parte del ejército israelí, se reavivan los miedos entre una población ya marcada por el sufrimiento.

