En un llamado urgente que no puede dejar indiferente a nadie, una comisión de expertos de la ONU ha instado a la Organización Mundial de la Salud a que declare una emergencia sanitaria internacional. Y es que el impacto del cambio climático no es algo que podamos seguir ignorando, especialmente en Europa, donde las temperaturas están aumentando al doble de la media global desde mediados de los años 90.
Una situación crítica que exige acción
La Comisión Paneuropea de Expertos sobre Cambio Climático y Salud, en su reciente informe, no solo apunta a la necesidad apremiante de crear un centro de información climática que ofrezca datos verificados y previsiones científicas, sino que también critica abiertamente los subsidios a combustibles fósiles. ¿Sabías que en 2023 estos subsidios superaron el 10% del gasto sanitario en doce países europeos? ¡Una locura! Hasta cuatro naciones gastaron más en subvencionar combustibles que en salud pública.
El mensaje es claro: estos subsidios están causando estragos. Según advirtieron los expertos, financian directamente problemas como la contaminación del aire y el agua, además de fomentar prácticas agrícolas perjudiciales para nuestra salud. Su propuesta es retirar gradualmente estos fondos y redirigirlos hacia energías renovables y un transporte público más accesible.
Aunque ya hemos vivido momentos críticos con emergencias sanitarias previas, esta sería la segunda vez que se declara a nivel internacional desde aquella fatídica pandemia del coronavirus. La comisión fue creada por la OMS el año pasado para formular recomendaciones prácticas frente a este creciente desafío. Entre sus líderes destaca Katrín Jakobsdóttir, ex primera ministra de Islandia, quien subraya cómo los avances científicos han hecho posible vincular el aumento de enfermedades al cambio climático provocado por nuestra especie.
A medida que nos adentramos en un futuro incierto, figuras como Karl Lauterbach, exministro alemán de Sanidad, nos recuerdan lo grave de la situación: “La quema de combustibles fósiles causa unas 600.000 muertes al año en Europa”. Es hora de tomar conciencia; estamos ante una verdadera emergencia médica. Al final del día, enfrentar esta crisis no solo es necesario; también puede ser una inversión rentable hacia una sociedad más justa y resiliente.

