MADRID, 6 de mayo. El Gobierno de Irán no ha tenido pelos en la lengua al calificar de sesgado el borrador que Estados Unidos ha presentado ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Este documento, dicen desde Teherán, se envuelve en un manto de ‘libertad de navegación’ pero es más una maniobra política para hacer avanzar intereses propios y justificar acciones que, según ellos, son ilegales. Así lo expusieron en las redes sociales a través de su misión ante la ONU.
Pero eso no es todo; subrayan que la única salida viable a la tensión en el estrecho pasa por poner fin a la guerra, levantar bloqueos marítimos y restaurar el flujo normal en Ormuz. Irán hace un llamado claro: urge a los Estados miembros a actuar con lógica y equidad, rechazando este borrador que consideran injusto y presionando para que nadie se convierta en co-patrocinador del mismo.
Una resolución cargada de controversia
El Departamento de Estado estadounidense anunció que está preparando esta resolución junto con Bahréin y otros aliados del Golfo, excluyendo solo a Omán. Con el respaldo explícito de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar, este texto exige a Irán cesar los ataques y revelar información sobre minas marinas colocadas en la zona. Además, piden cooperación para retirarlas.
No obstante, desde Irán aseguran que sus acciones están relacionadas con su defensa ante lo que perciben como una amenaza constante hacia su soberanía. Afirman que las amenazas y maniobras estadounidenses sólo agravan una situación ya delicada.
En medio del alboroto político internacional, también surgen otras preocupaciones: desde un nuevo mecanismo iraní para gestionar el tráfico marítimo hasta informes sobre situaciones críticas como el ingreso urgente de figuras relevantes o brotes sanitarios en cruceros. Todo esto nos recuerda cómo estas tensiones globales pueden afectar incluso las vidas más cotidianas.

