MADRID, 2 de mayo. El pasado martes, un hecho desgarrador sacudió las calles de Jerusalén: una monja francesa fue agredida brutalmente por un individuo que ya se encuentra detenido. Este acto, que tanto la Policía israelí como el Gobierno francés y la comunidad cristiana local consideran un ataque sectario, refleja una realidad alarmante donde los extremistas judíos se ensañan con aquellos que practican su fe en esta ciudad sagrada.
La víctima, investigadora en la Escuela Francesa de Estudios Bíblicos y Arqueológicos de Jerusalén (ÉFAB), fue empujada con violencia mientras paseaba cerca de la Tumba de David. Afortunadamente, su recuperación avanza positivamente, pero no podemos dejar de preguntarnos: ¿hasta cuándo toleraremos estos actos? En un comunicado emitido este sábado, el Ministerio de Asuntos Exteriores español expresó su «enérgica condena» ante esta «grave agresión», manifestando también su solidaridad con la religiosa y deseándole una pronta recuperación.
Un llamado a la justicia
El Gobierno español ha dejado claro que exige justicia; el responsable debe rendir cuentas. Además, ha instado a Israel a garantizar la libertad de culto y respetar el estatus quo en Jerusalén para evitar que estas situaciones se repitan. Por si fuera poco, Francia también se ha manifestado ante lo sucedido calificándolo como un acto «anticristiano» e «intolerable». Jean-Noel Barrot, su Ministro de Exteriores, clamó por un «castigo ejemplar» para quien perpetró esta agresión.
No podemos quedarnos callados ante hechos tan preocupantes. Es momento de reflexionar y actuar para proteger los derechos fundamentales de todos.

