El pasado 26 de abril, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tomó una decisión que ha dejado a muchos boquiabiertos: destituyó a los 24 miembros de la Junta Nacional de Ciencias, un organismo clave en la asesoría científica del país. ¿Qué significa esto para la ciencia estadounidense? Pues, como siempre, hay opiniones encontradas.
La noticia se filtró a través de un correo electrónico que recibió cada uno de los integrantes de la junta. En él, firmado por Mary Sprowls, asesora de Personal en la Casa Blanca, se les comunicaba que sus cargos quedaban “rescindidos con efecto inmediato”, un golpe bajo para aquellos que dedicaron su vida a avanzar en el conocimiento científico.
Una jugada arriesgada
No solo se trata de despedir a un grupo de profesionales; también están supervisando un presupuesto monumental, ¡casi 8.700 millones de euros! La congresista demócrata Zoe Lofgren, parte de la Comisión de Ciencia en la Cámara de Representantes, no tardó en manifestar su indignación. En sus propias palabras, esto es “la última estupidez” proveniente de un presidente que parece decidido a perjudicar tanto a la ciencia como a la innovación en el país.
Lofgren se atreve incluso a cuestionar si todo esto forma parte del plan maestro para llenar estos puestos con gente afín al movimiento MAGA. Y mientras tanto, el liderazgo científico queda desamparado… ¡Una auténtica payasada!

