Este viernes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha dejado claro que el Ejército mantendrá firmemente sus posiciones en Líbano. En un tono decidido, aseguró que seguirán controlando «todas las zonas que han sido despejadas y conquistadas». Pero no se detiene ahí: su objetivo final sigue siendo claro como el agua, desarmar a la milicia chií de Hezbolá.
Katz fue rotundo en su mensaje: «La maniobra terrestre dentro de Líbano y los ataques contra Hezbolá han conseguido avances significativos, aunque todavía queda camino por recorrer». Y es que hay mucho en juego; según él, el compromiso con este objetivo se mantiene firme, ya sea por la vía militar o política.
Un aliado poderoso
En medio de todo esto, Katz destacó la influencia del presidente estadounidense Donald Trump. Según sus palabras, hay una «importante palanca política» gracias a la implicación del mandatario norteamericano. Trump ha respaldado el compromiso de desarmar a Hezbolá y está ejerciendo presión sobre las autoridades libanesas para lograrlo.
A pesar de la tregua actual, el ministro no oculta su preocupación. Afirmó que aún no se ha logrado una verdadera desmilitarización entre el espacio ocupado por Israel y el río Litani. «Esto debe lograrse ya sea por métodos políticos o continuando con nuestras operaciones militares», advirtió. Además, dejó claro que si los combates vuelven a estallar en Líbano, habrá evacuaciones adicionales para asegurar que la misión pueda completarse.
No obstante, Katz subrayó que las operaciones militares no se limitarán al río Litani; tienen planes más allá de esta frontera. Las ofensivas contra los centros de poder de Hezbolá están programadas para reanudarse tras la tregua. Es evidente: Israel busca consolidar una zona segura dentro del territorio libanés como parte de su estrategia defensiva frente a ataques desde el norte.

