En un giro inesperado, la Comisión Europea ha puesto en el aire el futuro de esos 17.000 millones de euros que permanecen bloqueados para Hungría. A pesar del reciente triunfo del líder opositor, Péter Magyar, las puertas no se abrirán tan fácilmente. La portavoz del Ejecutivo comunitario, Paula Pinho, ha dejado claro que es aún muy pronto para hablar de desbloqueos. «Démosle tiempo al primer ministro electo para que se asiente y presente propuestas concretas», dijo durante una rueda de prensa.
Un camino lleno de retos
La situación es compleja. Hungría ha estado bajo la sombra de un gobierno que, con su deriva antidemocrática, ha llevado a Bruselas a frenar los fondos por miedo a que sean utilizados en políticas contrarias a los valores europeos. Por ejemplo, más de 7.600 millones estaban pendientes debido a preocupaciones sobre la independencia judicial y derechos fundamentales.
Aunque Magyar tiene la oportunidad de cambiar las cosas, hasta ahora el Gobierno húngaro no ha presentado medidas concretas necesarias para acceder a estos fondos cruciales antes de 2026. «Estamos abiertos a colaborar», subrayó Pinho, pero también dejó claro que necesitamos ver acciones reales.
Aparte del dinero europeo, otro punto álgido es el veto al préstamo de 90.000 millones a Ucrania, lo cual podría ser otra piedra en el zapato si no se resuelve pronto. La esperanza está en que este nuevo liderazgo pueda suavizar las tensiones y restablecer la confianza entre Bruselas y Budapest.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ya advirtió que hay mucho trabajo por hacer para restaurar el Estado de derecho en Hungría. Es evidente que todos observan cómo este nuevo capítulo se desarrolla; tanto dentro como fuera del país.

