En un giro que muchos no esperaban, los Veintisiete no lograron alcanzar un acuerdo sobre el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia. La situación ha sido bloqueada por Hungría, que ha dejado claro que vetará cualquier medida en apoyo a Ucrania hasta que se reanude el transporte de petróleo a su país y Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba. La Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas, expresó su descontento: «Lamentablemente, no hemos llegado a un acuerdo sobre el 20º paquete de sanciones. Es una pena y un mensaje que no queríamos transmitir hoy. Pero seguiremos trabajando en ello».
Un juego peligroso
Este revés también afecta al préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, una medida acordada anteriormente pero ahora frenada por la negativa húngara. Kallas explicó que este bloqueo es algo «que ya hemos visto antes», pero lamentó no haber conseguido avanzar justo cuando se acerca el cuarto aniversario de la invasión rusa.
Péter Szijjártó, el ministro húngaro de Asuntos Exteriores, defendió su postura alegando que «Ucrania odia a Hungría» y subrayó su derecho soberano a elegir sus fuentes energéticas. Este discurso revela una falta de empatía hacia una nación que actualmente enfrenta grandes desafíos.
Kallas destacó la necesidad urgente de enviar un mensaje firme tanto a Ucrania como a Moscú para presionar por un fin al conflicto. Aunque las elecciones en Hungría se acercan, ella considera difícil creer que los ciudadanos húngaros estén completamente en contra de ayudar a quienes necesitan apoyo en momentos tan críticos.
A pesar del complicado panorama político, hay esperanzas de encontrar soluciones porque lo más importante sigue siendo la cooperación y solidaridad entre los países europeos frente al sufrimiento ucraniano.

