En un giro que muchos han estado esperando, la ONU ha dado un pequeño respiro al aplaudir la reapertura del paso de Rafá, esa puerta entre Gaza y Egipto que había permanecido cerrada durante casi dos años. Esta decisión llega tras una serie de ataques devastadores el 7 de octubre que dejaron huellas profundas en la Franja. Sin embargo, no todo son aplausos; la comunidad internacional exige que la ayuda llegue «en cantidad suficiente» para aliviar el sufrimiento de miles.
Esperanzas y realidades
Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, ha sido claro: «Aplaudimos esta apertura. Los civiles tienen derecho a moverse libremente y con seguridad», refiriéndose al Derecho Internacional. Pero no podemos quedarnos ahí; las necesidades son enormes. A pesar de permitir la evacuación de algunos pacientes hacia Egipto, los camiones con asistencia siguen sin poder cruzar.
La Organización Mundial de la Salud también está haciendo su parte, apoyando evacuaciones médicas urgentes. El director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó este martes que solo cinco pacientes y siete acompañantes lograron salir a través de Rafá desde marzo del año pasado. En medio del caos, él insiste: «El sistema sanitario en Gaza necesita una reconstrucción inmediata».
Pero mientras tanto, Save the Children lanza una advertencia alarmante: con las restricciones actuales solo 150 personas pueden salir cada día mientras otras 20.000 esperan tratamiento fuera. Shuruq, un miembro valiente del equipo en Gaza nos recuerda lo desgarrador que es ver a familias separadas por estas limitaciones drásticas. «Es desesperante», dice con voz quebrada mientras comparte historias como la de una madre enfrentándose a una decisión imposible entre dejar atrás a sus otros hijos o salvar al herido.
En definitiva, aunque se ha abierto una pequeña ventana hacia el alivio humanitario, muchos aún están atrapados en un limbo angustiante esperando respuestas y soluciones reales. La gente clama por un cambio genuino y sostenible; no podemos permitirnos ser engañados por los titulares sobre la reapertura si esto sigue siendo solo una fachada ante el sufrimiento interminable.

