En una reciente declaración que ha dejado huella, el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, no ha dudado en señalar al presidente estadounidense, Donald Trump, como el principal culpable de las «víctimas mortales y los estragos» provocados por las protestas que sacuden el país. Unas manifestaciones que, según activistas, han cobrado más de 3.400 vidas. Durante la conmemoración del Eid al Mabath, Jamenei se dirigió a sus seguidores para instar a la calma y reafirmar que Irán «no irá a la guerra», aunque también dejó claro que «no perdonará a los criminales ni nacionales ni internacionales».
La sombra de Estados Unidos en la violencia
El mensaje fue directo: lo que comenzó como un grito contra el colapso económico del país se ha convertido en una «sedición americana». Con palabras contundentes, advirtió que así como han logrado «romper el espinazo de esta sedición», tienen la firme intención de hacer lo mismo con quienes están detrás de ella. Para él, todo lo que ocurre es parte de una estrategia estadounidense para socavar a Irán.
Además, Jamenei no escatimó en advertencias sobre cómo estos disturbios podrían ser utilizados por Trump como justificación para una intervención militar. En este contexto tenso, aboga por un diálogo con Washington para resolver diferencias, pero dejó claro: su nación está lista para enfrentar cualquier conflicto bélico. El trasfondo es inquietante; ya hemos visto cómo Israel lanzó ataques militares contra Irán hace unos meses y cómo esto desencadenó un cruce violento entre fuerzas iraníes y estadounidenses.

