En medio de la brutalidad de los ataques rusos y con el frío extremo apretando como nunca, Ucrania ha tomado la drástica decisión de declarar el estado de emergencia energética en todo su territorio. La temperatura ha caído hasta 18 grados bajo cero por las noches, y esto es solo el comienzo de una situación que se torna cada vez más crítica.
Volodimir Zelenski, el presidente ucraniano, no se ha andado con rodeos al reconocer la gravedad del asunto. En un comunicado publicado en redes sociales tras una reunión urgente con otros líderes, expresó: «Las consecuencias de los ataques rusos y las inclemencias del tiempo son devastadoras… Es fundamental que actuemos ahora». De esta manera, se estableció una sede de coordinación permanente para hacer frente a esta crisis desde la capital, Kiev.
Sobrellevar el invierno con solidaridad
Zelenski ha confiado en Denis Schmigal, exministro de Defensa y actual ministro de Energía, para supervisar las labores de apoyo a las comunidades más afectadas por cortes eléctricos y la falta de calefacción. “Hay muchos problemas que requieren una solución urgente”, enfatizó. Y es que mientras los equipos técnicos trabajan incansablemente para restablecer el suministro energético, Kiev se encuentra sumida en temperaturas heladas que podrían llegar a ser insoportables.
No solo eso; además, el Gobierno está buscando desesperadamente aumentar las importaciones eléctricas para aliviar esta carga. Las administraciones públicas están haciendo todo lo posible para conectar equipos energéticos de reserva a la red eléctrica. Como si esto no fuera suficiente presión, Zelenski ha ordenado revisar las normas del toque de queda para garantizar que todos tengan acceso a los puntos de asistencia necesarios durante estos días tan fríos.
«Es crucial coordinar esfuerzos entre instituciones estatales y locales», afirmó Zelenski. Con cada acción sumando al esfuerzo colectivo, Ucrania se aferra a la esperanza mientras enfrenta un invierno difícil marcado por desafíos inimaginables.

