En una jornada marcada por la tensión global, el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha hecho un llamado urgente a la OTAN. Desde su cuenta en X, ha instado a que se deje atrás cualquier interés personal y se forme un frente común para proteger a Occidente de la amenaza rusa. «La OTAN nació para defendernos de la agresión soviética, o sea, Rusia. Y eso se cimentó en solidaridad, no en intereses egoístas», compartió Tusk con una claridad que no deja lugar a dudas.
Pero ¿qué está ocurriendo realmente? Este mismo viernes, mientras se producía una visita del primer ministro húngaro a Putin, Tusk describía un panorama sombrío. “El caos se apodera de las negociaciones sobre el plan Witkoff y estamos ante una crisis política en Kiev”, lamentaba. Esta combinación desastrosa es motivo suficiente para encender todas las alarmas.
Un panorama preocupante
Las palabras de Tusk resuenan con fuerza cuando menciona que «Orbán visita a Putin» y critica abiertamente lo que considera una falta de unidad entre aliados. La situación parece volverse cada vez más compleja con cada paso que dan tanto Ucrania como sus socios internacionales. La comunidad internacional no puede permitirse mirar hacia otro lado; ya es hora de actuar juntos y firmes.

