En un giro sorprendente, Donald Trump ha decidido otorgar este martes un indulto presidencial a Devon Archer, quien fuera socio de Hunter Biden, el hijo del expresidente Joe Biden. Archer había sido condenado por su participación en un plan para defraudar a una tribu nativa americana. Pero, claro, esto no es solo una historia más; aquí hay mucho más detrás.
Antes de firmar el indulto, Trump no dudó en expresar que la Justicia había tratado a Archer “muy injustamente” durante su colaboración con los republicanos sobre los negocios de Biden. “Mucha gente me ha pedido que haga esto”, dijo Trump mientras justificaba su decisión. “Lo revisé todo y definitivamente fue víctima de un delito. Así que vamos a revertirlo”. Con esas palabras tan contundentes, celebró el momento con un simple “Felicidades, Devon”.
Un caso polémico lleno de giros
Pero las cosas se complican aún más. El secretario de gabinete de Trump, Will Scharf, reveló que el tono del caso cambió drásticamente cuando Archer comenzó a cooperar con los investigadores del Congreso y actuó como testigo contra la familia Biden. Esto plantea muchas preguntas sobre la naturaleza política detrás del indulto.
Devon Archer no es ningún desconocido en este lío judicial; fue condenado en 2018 por haber participado en una estafa contra una tribu nativa mediante la venta fraudulenta de bonos. Aunque su condena fue anulada ese mismo año, posteriormente volvió a ser restituida por un tribunal de apelaciones en 2020 y recibió una sentencia final de un año de prisión.
A lo largo del camino, Archer también testificó ante el Comité de Supervisión liderado por los republicanos en 2023. Durante su declaración, apuntó que Hunter Biden aprovechaba el apellido paterno pero no llegó a afirmar que hubiera alguna irregularidad directa relacionada con eso.