Astaná ha dejado claro que no se queda de brazos cruzados. Este miércoles, las autoridades kazajas anunciaron que están «en contacto» con Ucrania para abordar la seguridad del Caspian Pipeline Consortium (CPC), luego de que Rusia acusara a Kiev de lanzar un ataque con drones contra una de sus estaciones de bombeo. «Estamos en comunicación con Ucrania. Hay negociaciones en marcha sobre este tema», afirmó Alibek Kuantirov, viceministro de Exteriores kazajo, mientras participaba en una sesión parlamentaria.
La situación es delicada, y Kazajistán está tomando cartas en el asunto. El Ministerio de Energía del país ha hecho llegar su posición oficial respecto al CPC y aseguran que los ucranianos están al tanto. Sin embargo, hasta ahora no hemos oído ninguna respuesta desde Kiev. Mientras tanto, Rusia sigue insistiendo en que el lunes hubo un ataque directo a la estación Kropotskinskaya, aunque según informan lograron interceptar el dron a siete kilómetros de la infraestructura energética internacional.
Un consorcio crucial bajo presión
Para aquellos que no lo sepan, el CPC es vital para transportar petróleo desde Kazajistán hasta la costa rusa del mar Negro. Desde allí se carga en buques cisterna para su distribución mundial. Pero esta no es la primera vez que las instalaciones sufren ataques; ya el 17 de febrero pasado tuvieron otro incidente similar que dejó las operaciones paradas hasta completar las reparaciones necesarias.