Las últimas noticias desde Gaza son desgarradoras. Las autoridades del enclave han elevado el número de muertos a más de 500, incluyendo a 200 niños. Desde el pasado martes, los ataques del Ejército israelí no han cesado y las cifras son alarmantes: ya son 506 personas fallecidas y 909 heridas, entre ellas 303 menores. ¿Hasta cuándo vamos a seguir mirando para otro lado?
Un ciclo sin fin de sufrimiento
El Ministerio de Sanidad gazatí ha hecho público este devastador balance, que eleva el total de víctimas desde el inicio de esta ofensiva a la escalofriante cifra de 49.617 muertes y más de 112.950 heridos. Y todo esto ocurre en medio del clamor internacional pidiendo un alto al fuego que parece no llegar nunca.
A partir del martes, Israel reanudó sus bombardeos sobre Gaza, rompiendo el frágil alto el fuego que había sido acordado en enero. La situación es crítica, con operaciones terrestres lanzadas en varias áreas del centro y norte del enclave, mientras las voces que piden una tregua se multiplican cada día.
No solo son estadísticas; detrás de cada número hay una historia, un sueño truncado. Abdulatif al Qanu, portavoz de Hamás, ha declarado que las conversaciones con mediadores como Estados Unidos, Qatar y Egipto están en marcha para intentar detener lo que él llama ‘agresión’. La desesperación es palpable y la urgencia por actuar se hace necesaria para salvar a los palestinos ante lo que algunos consideran un verdadero genocidio.