En Madrid, el 18 de marzo. El presidente ruso, Vladimir Putin, no se ha quedado callado. En un reciente congreso de empresarios, ha lanzado una fuerte crítica a las sanciones impuestas por Occidente. Para él, estas restricciones son más que simples medidas; las considera un “mecanismo de presión estratégico” que busca asfixiar la economía y el desarrollo de su país.
Putin ha sido claro: si los países occidentales logran debilitar estas sanciones, encontrarán otra manera de hacer presión. “La espiral de rivalidad económica entre los bloques sigue recrudeciéndose”, ha dicho con tono firme. Así que no esperemos una libertad comercial plena en el futuro cercano.
Sanciones: un golpe tras otro
Consciente del impacto que esto tiene en las empresas e inversores rusos, Putin ha instado a reconocer que estas restricciones no son algo temporal; están aquí para quedarse. “Son medidas sistemáticas”, aseguró. Y mientras tanto, los rivales siempre buscarán formas de contener a Rusia y debilitar su capacidad tecnológica y económica.
Parece increíble, pero el presidente mencionó que hay nada menos que 28.595 sanciones contabilizadas contra individuos y entidades rusas. ¿Te imaginas? Más que todas las impuestas al resto del mundo combinado. “Es obvio que las cosas ya no volverán a ser como antes”, sentenció Putin con resignación.
Las palabras del presidente resuenan en medio de un clima tenso donde la esperanza parece escasa y la incertidumbre crece día tras día.