En un escenario marcado por la tensión y la incertidumbre, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Oleksander Sirski, ha dejado claro que sus soldados seguirán luchando en la región de Kursk. A pesar de la presión creciente del Ejército ruso, Sirski ha afirmado con determinación que «continuaremos combatiendo mientras sea necesario». No es solo una cuestión de estrategia; es una cuestión de vidas humanas.
La preservación ante todo
El general subrayó en un mensaje compartido a través de Telegram que su principal prioridad sigue siendo la seguridad de los soldados ucranianos. Para ello, si es preciso, las unidades buscarán posiciones más ventajosas para protegerse. En su análisis, detalló cómo Moscú está utilizando tácticas agresivas al desplegar unidades especiales y tropas aerotransportadas con el objetivo de romper las defensas ucranianas y mover el conflicto hacia territorios como Sumy y Járkov.
Sirski no se queda ahí: informó que durante el día anterior sus tropas repelieron hasta ocho ataques dirigidos a Kursk. Y mientras esto ocurría, resaltó con cifras contundentes que más de 54.900 militares rusos han caído en combate desde el inicio del conflicto. Mientras tanto, las autoridades rusas han estado anunciando avances significativos en la zona; esta semana se reportaron la toma de doce localidades y cien kilómetros cuadrados adicionales.
No podemos pasar por alto lo que dicen los servicios de Inteligencia británicos: Moscú está aumentando su presión sobre las fuerzas ucranianas en esta crucial región. Es un momento decisivo donde cada movimiento cuenta y donde la valentía de los soldados se enfrenta a una adversidad feroz.