En medio de un conflicto que no cesa, Rusia ha hecho entrega de unos asombrosos 3,5 millones de pasaportes a los habitantes de las cuatro regiones ucranianas que han sido anexionadas. Según el Ministerio del Interior ruso, esta masiva emisión se ha llevado a cabo desde 2022 y ha abarcado territorios como Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporiyia. Pero aquí es donde la historia se complica: todo esto se enmarca dentro de un referéndum que no cuenta con el respaldo de la comunidad internacional.
Las palabras del Kremlin y la realidad
El ministro del Interior ruso, Vladimir Kolokoltsev, expresó este miércoles que se ha logrado completar casi por completo la concesión de estos documentos. Por su parte, Putin no dudó en alabar el trabajo del ministerio por su “dignidad” y “profesionalismo”, como si entregar pasaportes fuese simplemente una cuestión administrativa sin consecuencias.
A pesar de las declaraciones optimistas desde Moscú, hay un trasfondo que inquieta. Los referéndums celebrados en septiembre de 2022 generaron una oleada de críticas globales y fueron considerados ilegítimos por muchos países. Sin embargo, el Kremlin continúa haciendo oídos sordos a estas condenas internacionales.
Lo cierto es que este movimiento es solo una pieza más en el complicado rompecabezas geopolítico actual. ¿Realmente creemos que otorgar pasaportes resuelve algo? Parece más bien un intento desesperado por consolidar poder en regiones marcadas por la guerra y el sufrimiento. Es necesario seguir cuestionando qué hay detrás de estas decisiones y cómo afectan realmente a quienes viven allí.