Múnich, 16 de febrero. Este domingo, la ciudad alemana fue escenario de un lamentable enfrentamiento que nos recuerda lo frágil que es nuestra convivencia. La Policía tuvo que actuar para evitar que una vigilia organizada por el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) degenerara en un conflicto abierto con grupos antifascistas. La intención de los primeros era recordar el atentado del pasado viernes, donde una mujer y su hija perdieron la vida y otras 37 personas resultaron heridas.
A medida que las horas avanzaban, las imágenes recogidas por DPA mostraban cómo los agentes, en un intento por mantener el orden, tuvieron que usar la fuerza contra algunos manifestantes. En la plaza Königsplatz, donde unos 70 partidarios de AfD se reunieron para rendir homenaje, se vivió una atmósfera tensa. Pero esto no quedó ahí: aproximadamente 600 personas decidieron plantarse ante ellos para protestar contra lo que consideraban una politización de la tragedia.
Una cadena humana por la dignidad
Entre los manifestantes antifascistas, alrededor de 40 valientes formaron una cadena humana, decididos a impedir que los miembros del AfD pudieran dejar flores en Seidlstrasse, el lugar del ataque. El clima era electrizante; aquí no solo se trataba de recordar a las víctimas, sino también de enviar un mensaje claro: las tragedias no deberían ser utilizadas como herramientas políticas. Al final del día, lo que realmente importa son las vidas humanas y el respeto hacia ellas.